Veo tus artes y subo dos más
No se las den de ilustrados, estimados lectores. Si en una prueba psicológica de asociación instantánea de ideas les sugirieran el término “griego”, antes de pensar en cariátides o en partenones apuesto a que pronunciarían cualquier otro vocablo vinculado con la sodomía. No se avergüencen, a mí también me pasa, relacionar la nacionalidad helena con la homosexualidad es algo recurrente y obvio. Por algo la isla de Lesbos no se llama Perejil, y también por algún motivo en la Academia de Platón no paraban de matricularse bellos efebos aspirantes a filósofos.
Una de las cosas que aprendían estos jóvenes es que las Bellas Artes, o artes superiores, eran seis, a saber: arquitectura, escultura, pintura, música (que incluye el teatro), declamación (que incluye la poesía) y danza. Sí, sé que son pocas artes, pero no hace falta recordar que los griegos no son más que una panda de sodomitas invertidos, por lo que a buen seguro estarían equivocados.

¿Y el término “francés”, con qué lo asocian? No disimulen, todos sabemos que están pensando en eso que dicho finamente se pronuncia “felación”. Prefiero no pensar en qué se llevarían a la boca los hermanos Lumière, lo único que sé es que ellos inventaron el cine y con él añadieron un séptimo arte a la lista. ¿Sólo llevamos siete artes en la cuenta? Me siguen pareciendo pocas, pero tampoco es que los franceses sean muy de fiar. Unos pervertidos amanerados cuyo gentilicio da nombre a la acción y efecto de mamar, así que también deben de andar errados.
Esta mañana Juan Carlos Borbón y señora han hecho entrega de 21 Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes a otros tantos seres humanos. De esos 21 galardonados 20 se dedican a alguna de las siete artes anteriormente listadas. El otro, José Tomás, practica un arte tan bello como viril y español, el arte del toreo.
Que se enteren los sarasas europeos de que en España tenemos el número de Bellas Artes que nos sale de los cojones, que no tenemos por qué limitarnos a las suyas, y que si nos ponemos farrucos el año que viene le damos la medalla al que mejor lance una cabra desde un campanario.
Escuchando: Bad Sound System - Día de jarana











15 de Octubre de 2008 a las 10:04 pm
Pues no sé si la Tauromaquia merece categoría de arte, pero si queremos ser coherentes se debería dar el Príncipe de Asturias del Deporte al mejor mozo de los encierros de San Fermín. Qué coño, incluso debería ser una prueba de atletismo en las olimpiadas. Aunque no sé si alguno de los atletas pasaría después el control antidoping.