Comienzan los desfiles
Cuánto bien está haciendo la nueva Ministra de Cultura al cine español. Y no sólo porque desde que ella está en el cargo se han estrenado obras cumbre del séptimo arte como “Mentiras y gordas” y “Fuga de cerebros“, sino porque además se ha conseguido un nuevo hito para el cine nacional: que Almodóvar, Amenábar y Coixet lleven sus últimas películas al Festival de Cannes.
Lo que podría ser simplemente motivo de regocijo y autocomplacencia para la industria cinematográfica española es en realidad una prueba de fuego para estos directores. Si Zhang Yimou dirigió la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín es más que probable que si Madrid se lleva los juegos del 2016 el responsable de dirigir la ceremonia salga elegido de entre esta terna de cineastas (aunque a Coixet casi que la podemos descartar por catalana).

No sería extraño que estos directores hayan empezado ya a darle vueltas al asunto, que estén ensayando ya el desfile inaugural en sus cabezas y que ya tengan decidido si será Javier Bardem o Penélope Cruz quien encienda el pebetero.
Pero hay otro desfile, esta vez preolímpico, que ha comenzado ya. Si entran a la web de Madrid 2016 un equipo de logotipos de grandes empresas desfilan sin descanso y con aire marcial en la parte inferior del sitio. Las principales constructoras del país, los grandes almacenes de siempre, empresas petrolíferas,… Logotipos que sin duda verán subir a la velocidad de Carl Lewis el valor de sus acciones si el sustituto de Samaranch termina pronunciando el nombre de Madrid en la deliberación final.
Pero nosotros, los que vivimos en la capital del reino pero ni cotizamos en el IBEX ni nos apellidamos Urdangarín, ¿qué ganaremos con los Juegos Olímpicos aparte de subidas de precios, molestias por nuevas obras, transportes públicos colapsados y riadas de policías y militares por las calles garantizando nuestra seguridad? Si alguien me lo explica tal vez consiga convencerme y que me sume a ese apoyo popular que aún no he tenido ocasión de ver además de en la publicidad institucional.
Escuchando: Camille – Quand je marche











