Ya no nos sorprende la enésima bravuconada salida de la boca del ministro de Defensa, ese hombre que gusta de acallar preguntas incómodas echándole una moneda a los periodistas. Esta vez ha dicho que le hubiera gustado ser ministro hace ocho años para haber invadido entonces la isla Perejil. Felicidades, señor ministro, ojalá hubiera nacido un siglo antes para que Cuba siguiera siendo española.
No sorprenden, pues, sus machadas pero sí lo hacen las excusas que pone para que deje de hablarse del tema. Ahora el ministro dice que "da por no dichas" sus palabras. Claro que sí, dé por no dichas, que ya sabe usted lo gilipollas que es el pueblo y lo rápido que va a olvidar. Den también por no hundido el Prestige o por no declarada la guerra a Irak. Den también por no dichas las afirmaciones del Presidente diciendo que tenía pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva en el país de Saddam. Y que el alcalde aquel use excusas del mismo estilo para que no le incordien más:

¿Y cómo no se le ocurre ahora a Carod-Rovira dar por no mantenida su entrevista con ETA, ahora que sabe que la excusa es válida?
Febrero 24, 2004 12:03 AM | TrackBack