Fuera del área de influencia euskaldún, en el mundo anglosajón para ser más exactos, “Gorka” no es un nombre sino un apellido. Entre todas las personas que llevan este apellido en el DNI hay algunas que son famosas (o medio famosas, o conocidas en su barrio, o por lo menos salen en el Google). A continuación les presento a algunos de estos miembros del clan de los Gorka que, aunque parezca mentira, no son de mi familia.

El primero, y el que parece ser el Gorka más famoso, no es otro que John Gorka, un cantante folk yanqui cuya música nunca me he bajado del Soulseek, pese a sentir curiosidad, por pereza.
Pero no es la música el único campo artístico en el que triunfan los Gorka. La pintura surrealista tiene un representante de peso en Paul Gorka y los ceramistas cuentan entre sus maestros con Géza Gorka.
El mundo del diseño gráfico tiene también la suerte de contar con un miembro de la tribu entre los profesionales de este oficio. Wiktor Gorka, sin ir más lejos, fue uno de los grandes del diseño de carteles cinematográficos polacos.
Pero no todos los Gorka están relacionados con el arte. En el deporte también saben triunfar los portadores de este noble apellido. Así Neal Gorka es una de las estrellas del equipo de béisbol de la Universidad de Purdue (por algo se empieza…).
Y hablando de univesidades, la Universidad de Clemson (Carolina del Sur, USA) tiene el honor de tener como investigador en su facultad de matemáticas a Artur Gorka, que hace raíces cuadradas sin calculadora ni nada.
Bueno, creo que ya está bien de Gorkas por hoy. Otro día hablaré de la gente que lleva el Gorka en el nombre o de cosas que se llaman como yo sin ser personas.