Ya se sabe que cuando no se tienen argumentos el único recurso dialéctico posible para aquel que no quiere reconocer su error es el insulto. Es triste que alguien tenga que recurrir a las descalificaciones gratuitas, pero más triste es que lo haga el partido gobernante.
Nuestra ministra de Administraciones Públicas acuso ayer al PSOE de haber "pactado con asesinos" (audio). ¿Asesinos, quién ha asesinado a quién? Tal vez los americanos, aliados del Gobierno de Aznar, que han matado a más de 10.000 civiles en Irak desde que comenzó la segunda guerra contra el país árabe.
Pero los insultos no se detuvieron aquí. El presidente de Murcia (y del PP) acusó a Maragall de "beber muchos hectolitros de vino al día" (audio). ¿Quién es capaz de lanzar acusaciones tan rastreras, baratas, y zafias (aparte de Trillo, quiero decir...)? Pues posiblemente una persona recién salida de una comida bien regada por vinos de Jumilla. Porque una persona normal y sobria nunca podría decir algo así en público, y menos aún el presidente de una comunidad autónoma.

Prepárense, ya han tachado de "asesinos" y "borrachos" a los de la oposición. Y eso que aún estamos de precampaña. En cuanto comience la verdadera campaña se oirán en los mítines del PP reproches a los demás partidos por ser "tontos del culo", "maricones", "zorras" e "hijos de puta". Para que digan que Sardá no crea escuela...
Febrero 24, 2004 05:36 PM | TrackBack