A los amigos del Partido Gobernante no se les escapa una, pero si además de amigos son esposas la cosa se pone todavía más peligrosa. Es lo que le pasó el otro día a la concejala de Asuntos Sociales del ayuntamiento madrileño, también llamada Ana Botella, también llamada señora de Aznar.
Resulta que el Ayuntamiento de Madrid organizó el pasado martes un cocido para los jubilados del distrito de Ciudad Lineal para celebrar el Carnaval. Hasta aquí todo perfecto, todos sabemos lo que gustan los abuelos de este tipo de eventos gastronómicos y es muy digno que los 21000 euros que costó esta cosa se financien con el dinero de todos los ciudadanos.

Lo oscuro de la celebración fue que durante la merienda apareció por sorpresa doña Ana Botella, y como buena concejala, preocupada por sus ancianos, no se le ocurrió hacer otra cosa que improvisar un mitin electoral pidiendo el voto para Mariano Rajoy, detallándoles a los jubilados todas las falsas ventajas de votar a este señor con barba.
Está feo pero es legítimo que el PP se gane los votos con el estómago (como de hecho hacen) pero que paguen ellos las comidas. Llegar a una comida pagada con dinero público y soltar un discurso partidista como si hubieran sido ellos los responsables del evento resulta realmente rastrero.
Ahora doña Ana reconoce los hechos, pero dice que soltó sus arengas porque pensaba que estaba en un acto del partido. Usted sí que sabe, señora de Aznar, qué rápido ha aprendido a excusarse al más puro estilo Trillo.
Febrero 26, 2004 03:38 PM | TrackBack